Mi cabello es un desastre sin reparo alguno, por mas que lo cepillo sigue estando igual de alborotado. En unas pocas horas tengo una entrevista para un empresario de Francia, por lo tanto debo ir lo mas presentable que pueda.
Llevo puesto un traje gris y unos tacones a juego con mi vestuario. Faltan por lo menos, una hora y quince minutos, en los cuales tengo que repasar un poco el francés y arreglarme el cabello, el cual no ayuda en la absoluto. ¡Ah, no puedo más!.
Tome una goma para el cabello y lo sujete en una cola de caballo baja. Por lo menos así me veía decente. Salí del baño y fui hasta mi escritorio el cual se encontraba a unos poco metros de mi cama, tome un libro de francés y repasé algunos diálogos, todo tenía que salir a la perfección. TODO. ¿Por qué?. Porque de lo contrario podía perder mi amado trabajo, el cual me daba la maravillosa vida económica que tengo. Y yo no quería ello.
Luego de cincuenta minutos de repaso, tome las llaves del Audi R8 blanco que se encontraba en el garage de mi casa y sali a zancadas de mi habitación.
Prendí el motor del auto y me puse en marcha hacia la empresa. Veinte minutos más tarde me encontraba aparcando el Audi en el estacionamiento -solo para empleados-. Entre con mi bolso colgado en mi brazo izquierdo y una carpeta debajo del derecho, subi al ascensor y oprimí el botón del piso siete donde se encontraba mi pequeña oficina.
Las puertas se abrieron dejándome ver a personas que pasaban de aquí para allá con papeles, carpetas o simplemente secretarias que le llevaban a su jefe un café. Esto era así cada vez que venia, el ambiente empresarial me hacia sentir más madura y adulta -cosa que intentaba pero en ningún aspecto podía-. Camine hacia mi despacho y abrí la puerta de este, el aroma siempre era el mismo, madera recién pulida y un peculiar olor cítrico. Coloque mis cosas encima del escritorio y me senté en la silla rotatoria de cuero blanca, saque el libro de francés y estuve repasando por unos minutos hasta que fui interrumpida por tres golpes en la puerta.
Debe de ser alguna secretaria o quizá mi jefe. Pensé.
–Adelante– Nadie respondió–. ¡Adelante!–dije una vez más con un tono de voz más fuerte.
Y entonces la puerta se abrió dejando ver a una chica de estatura baja y con el cabello color rubio ceniza. ¡Que coincidencia!. Pensé irónicamente.
–Buenas tardes señorita Ta____–dijo tartamudeando– Soy nueva en la empresa y quisiera presentarme, me llamo Amanda Johnson y ahora seré su nueva secretaria.
¡Wow, jamás había tenido una secretaria!. Además, ¿para que necesitaría una?, yo solo vengo a traducir algunas cosas y ayudar a mi jefe en algunos asuntos bancarios o aveces viajo con él para otros países. Pero nunca imagine tener una secretaria.
–Gusto en conocerte Amanda, no tengo que decirte mi nombre porque aparentemente ya te lo sabes –Asintió tímidamente–, Y me alegro que podamos trabajar juntas. ¿Quieres sentarte? –Pregunte haciendo un ademán con las manos. Se acercó a pequeños pasos y se sentó con cierta timidez– Y dime Amanda, ¿cuantos años tienes?
–Bueno, yo tengo veintidós años, me acabo de graduar de administración empresarial. Le puedo ayudar con lo que usted quiera, además soy muy buena en álgebra.
–Muchas gracias, pero no creo que hagas mucho aquí. No quiero que te ofendas, solo quiero decir que yo solo ayudo a mi jefe en algunas entrevistas con otros empresarios de distintos países.
–No se preocupe, la entiendo, pero me extraña que no le hayan dicho ya la noticia.
–¿Qué noticia? –Pregunte ladeando la cabeza–.
–Creo que yo no soy la indicada para informárselo. Pero debería preguntarle al Sr. Greece.
¿Mi jefe?, ¿una noticia?... Además, ¿Qué yo no tenía una entrevista hace mas de diez minutos?
–Disculpa, ya vuelvo –Me levante de la silla y camine con paso firme hacia la puerta, tome el picaporte y lo baje haciendo que esta se abriera.
Camine hasta el ascensor y subí al piso diez. Llegue a la enorme oficina de mi jefe y toque tres veces como solía hacer siempre. El Sr. Greece medía un metro ochenta mas o menos, tenía el pelo con algunos cabellos blancos y tenía una personalidad paternal y cariñosa. Luego de unos segundos escuche un "Pase Adelante" y abrí la puerta con sumo cuidado, él se encontraba sentado en su silla plegable golpeando con un bolígrafo la mesa de madera.
–Buenos días Sr. Greece, disculpe la pregunta, pero necesito saber, ¿por qué ha contratado una secretaria para mí? –Pregunte con recelo–
–Buenos días a ti también Tn____, bueno, creo que ya has conocido a Amanda –Asentí mirándolo a los ojos–, respondiendo a tu pregunta, ella será tu secretaria porque serás ascendida a directora oficial de todos los traductores de la empresa –No se como la mandíbula no se me desencajó de su lugar–. Gracias a tu desempeño y que me has demostrado que eres una chica trabajadora que vale la pena. Ahora tú tienes que poner un poco mas de seriedad en tu trabajo, no digo que no la tengas, pero... Solo digo. Bueno, no tengo más para decirte que, muchas felicidades. Ah, se me olvidaba, de ahora en adelante tendrás que hacerte cargo de las personas, como turistas y empresarios de otros países, que soliciten algún traductor de nuestra compañía, y también tendrás que venir todos los días y mas temprano, como por allí de las siete y un cuarto de hora, no lo olvides, esto es una oportunidad única que no todo el mundo se gana. Aprovéchala –No me había dado cuenta de mi sonrisa era mas enorme que la de un payaso, le di las gracias no sin antes haberle dado un fuerte abrazo y salí de la oficina con una emoción enorme–.
¿Yo?... ¿Directora oficial?... No me lo puedo creer...
Camine hacia mi despacho. Otra vez. Y al abrir la puerta me encontré con Amanda, quien se encontraba al teléfono.
– Si, si claro... Bueno voy a hablar con mi jefa para ver que puede hacer por usted... Por supuesto, lo antes posible... Bien, adiós, feliz tarde.
– ¿Quién era Amanda?
– Me ha asustado Srita. Ta____, bueno, eran unos chicos que necesitaban... Bueno, necesitan, un traductor lo antes posible y les he dicho que los llamaríamos apenas encontráramos uno disponible –dijo jugando con sus dedos–.
– ¿Y no sabes como se llama el que te llamo? –algo de esto no me sonaba nada bien– digo, ¿no te ha dicho su nombre?
– Ah, si claro... Dijo que se llamaba...–permaneció unos segundos en silencio tratando de recordar– se llamaba... Ah si, dijo que se llamaba Ryland Lynch.
------------------------------------------------
Hola, ¿cómo las trata la vida?
Primer capítulo de la tercera temporada... Espero y les halla gustado. Comenten que les pareció...
Comentar= ¡más capítulos!... Al cuadrado.
:)
-Alice *U*.